Semillas y diverticulitis, ¿hay que evitarlas?

Si sufres enfermedad diverticular, o conoces a alguien que la padezca, seguramente habrás escuchado infinidad de veces lo de “tienes que quitarle las pepitas a la fresa” o “¡ni se te ocurra tomar semillas o granos!”.

De hecho, si has sido de las que le quitaba una a una las pepitas a las fresas para poder disfrutar de su maravilloso sabor sin el miedo a un posible cuadro de diverticulitis, igual hiero tus sentimientos diciéndote que ¡NO ERA PARA NADA NECESARIO!

Lo sé, es un golpe duro de asimilar, pero míralo por el lado bueno, ¡te acabo de regalar años de vida para poder dedicar a otras tareas más fructíferas! Así que, tanto si conocías esta patología, como si no (pero te acabo de generar curiosidad), a continuación intentaré describir muy lo más breve que pueda en qué consiste la enfermedad, etapas de la misma, dieta recomendada, factores de riesgo y algún que otro dato más. 😊

La enfermedad diverticular colónica es una alteración gastrointestinal común en los países desarrollados que afecta principalmente a personas mayores de 50-60 años (siendo un hallazgo bastante común en mayores de 80), aunque en las últimas décadas la edad de aparición cada vez es más frecuente encontrarla antes de los 40 años.

A partir de los 60 años afecta a ambos sexos por igual, aunque en personas jóvenes suele tener una mayor incidencia en hombres.

Comienza con un debilitamiento de la pared del colon (principalmente último tercio colónico) que deriva en la aparición de unos saquitos de aproximadamente 1cm.

Fuente: https://funcionales.es/monografias/diverticulos-del-colon/

Según la gravedad con la que se presente la patología, podremos diferenciar

  • Complicada (muy poco prevalente, 12%): aparición de abscesos, fístulas, peritonitis, obstrucciones, estenosis y/o fístulas.
  • No complicada (la más común): diverticulosis y diverticulitis

DIVERTICULOSIS: el paciente tiene presencia de divertículo en la pared colónica, pero sin que lleguen a ocasionar sintomatología.

DIVERTICULITIS: se produce una inflamación de la mucosa que forma los divertículos y genera un cuadro sintomatológico que puede tener diferentes grados de gravedad.


Una vez que la diverticulosis está presente, todas las recomendaciones dietéticas y de estilo de vida irán encaminadas a evitar en la mayor medida posible la aparición de una diverticulitis (suele existir un riesgo de aparición del 10-25%).

¿Qué puede ocasionar la enfermedad diverticular?

Al tratarse de una patología más prevalente en zonas urbanas, se cree que el estilo de vida (más en concreto, la alimentación), es clave en la aparición de diverticulosis. La western diet rica en azúcares refinados, carnes rojas y baja en fibra tiene una estrecha relación con la aparición de divertículos.

Una dieta baja en fibra puede derivar en:

  • Menor volumen fecal
  • Menor diámetro colónico
  • Incremento en la presión intraluminal
  • Incremento en la formación de divertículos

Además de la dieta, otros factores de riesgo relacionados con ED son:

  • Consumo de AINEs, aspirina, esteroides y opioides
  • Tabaquismo
  • Consumo de alcohol crónico
  • Sedentarismo
  • Genética
  • Edad: se ha observado en un 65% de las personas mayores de 80 años, aunque cada vez la edad de aparición es menor

Tratamiento en enfermedad diverticular

  • Rifaximina y mesalazina: en personas inmunocompetentes actualmente no está claro el papel de los antibióticos (rifaximina) en el tratamiento y prevención de diverticulitis no complicada. Se cree que al ser una enfermedad con base inflamatoria puede ser interesante usar agentes inmunomoduladores como la mesalazina. No obstante, como la ED puede ser un FR para el SIBO, el uso de rifaximina puede ayudar cuando existen problemas digestivos sin que haya diverticulitis.

  • Probióticos: sigue estando poco claro el papel de los probióticos en la aparición de diverticulitis, aunque en los últimos años están saliendo algunas publicaciones que abogan por el uso de ciertas cepas en la prevención de diverticulitis (E. coli Nissle, L. paracasei sub. paracasei F19, L. casei…). No obstante, aún son poco concluyentes.

  • Dieta:

En cuadro agudo de malestar: tradicionalmente se recomienda empezar por dieta líquida y cuando se tolere se pasará a dieta de bajo residuo (<10g/día de fibra). En cuanto haya mejoría el objetivo será subir progresivamente a una dieta moderada/alta en fibra. No obstante, no hay una evidencia sólida sobre la dieta de bajo residuo.

En remisión (para evitar crisis agudas): se ha demostrado que una dieta rica en fibra (soluble e insoluble) puede ayudar a evitar crisis futuras, viéndose que quienes se acercan más a los 25-26g/día de fibra tienen un riesgo menor de desarrollar enfermedad diverticular y diverticulitis.

Esto es, más fruta, verdura, legumbres y cereales integrales.


¿Y qué pasa con la recomendación de evitar las nueces, semillas y similares?

Comúnmente se tiende a pensar que el tamaño de estos alimentos puede precipitar la aparición de un cuadro agudo de ED. Sin embargo, la fisiopatología de la enfermedad es mucho más compleja y aún poco conocida. Lo que sí se sabe es que LA INGESTA DE SEMILLAS, PALOMITAS DE MAÍZ O FRUTOS SECOS NO PRODUCE LA APARICIÓN DE DIVERTICULITIS. Es más, podría hasta prevenirla por la cantidad de fibra que aportan.

Así que ya puedes comerte tranquila las fresas, como ves, te harán más bien que mal. 🙂

Bibliografía:

  1. Peery, Anne F., Aasma Shaukat, and Lisa L. Strate. «AGA Clinical Practice Update on Medical Management of Colonic Diverticulitis: Expert Review.» Gastroenterology (2021).
  2. Hawkins, Alexander T., et al. «Diverticulitis: An update from the age old Paradigm.» Current problems in surgery 57.10 (2020): 100862.
  3. Piscopo, Naomi, and Pierre Ellul. «Diverticular Disease: A Review on Pathophysiology and Recent Evidence.» The Ulster Medical Journal 89.2 (2020): 83.
  4. Ojetti, Veronica, et al. «The use of probiotics in different phases of diverticular disease.» Reviews on recent clinical trials 13.2 (2018): 89-96.

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